Ese "timer" que parece que se les activa a toda pareja de seres humanos cuando deciden unir sus vidas por voluntad propia, el cual cierto tiempo después de esa unión oficial (meses, o años en la mayoría de los casos de hoy en día,) que al finalizar el conteo crea una urgencia o necesidad de crear una pequeña vida, como si de no lograrlo, el propósito de las vidas y la unión de ambos no existiera... parece estar roto. No hubo "click" al principio.
Tenemos ya cuatro años siendo nuestra propia pequeña familia de dos, nuestro centro existencial y soporte mutuo. La pregunta de rigor no deja de hacerse escuchar: ¿Y los hijos, para cuándo? ¿Ya toca, no? ¡Apúrense para que sus hijos jueguen con los nuestros! ... ¿Saben qué? Ya no jodan.
Hoy hemos analizado lo felices que somos, cómo nos completamos el uno al otro. No existe ese vacío o presión por cumplir con ese requisito que la sociedad exije: después de cierto tiempo, ya va siendo hora de aumentar el número de integrantes de la familia. Pero no me malinterpreten, que yo soy de la opinión de que todo sucede por una razón, y si por azares del destino una pequeña vida saliera de mi, sería bienvenida con mucho, mucho amor. La cosa es que no existe una necesidad de que esto suceda, y honestamente dudo que algún día exista.
Algún día... adoptaremos un perro, y si mi labor de convencimiento rinde frutos, también un gato.
<3
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